miércoles 25 de noviembre de 2009

Gata con guantes...


Hoy se "celebra" el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, lo cual quiere decir que vamos a tener una jornada repleta de saraos mediáticos para que a la plebe le quede constancia gráfica de lo mucho que el tema preocupa a sus representantes; y, por aquello de la excusatio non petita, le queda a uno la impresión de que todo esto no es más que un puro escaparate, una estupenda ocasión para quedar bien en las fotos. La primera, en la frente: a la Sra. Presidenta se le traban los guantes reivindicativos con el ostentóreo joyerío y las mangas del abrigo de piel de zorra; vamos, que a la clase dirigente aún se le atascan los aderezos feministas, probablemente por falta de uso.
La conclusión, como cantaba Alberto Cortez, es clara y contundente: menos chorradillas de cara a la galería y más caña a los jueces machistas, a los centros educativos de moral rancia, a las creencias religiosas reaccionarias -una redundancia- y, en general, menos predicar y más dar trigo.

domingo 8 de noviembre de 2009

Pirata!



Donde caben dos, caben tres... sólo hace unas horas que ha llegado a casa y ya se ha adueñado de los rincones oscuros, de los cojines más blanditos, de la chaise longe, de mi casco y de nuestros corazones; se llama Pirata y promete llenarnos la vida de complicaciones varias, cacas dispersas, zapatillas arruinadas y muchas risas. Estas son sus primeras fotos: seguro que no serán las últimas...

jueves 5 de noviembre de 2009

Invierte


Sentado al tibio sol de Noviembre, de espaldas a una céntrica fachada que tiene tres entidades bancarias seguidas, el abuelo se distrae con la prensa económica. La mancheta del arrugado ejemplar nos avisa del contenido: para vivir, hay que invertir. Invierto, luego existo. La inversión es la solución. Tanto inviertes, tanto vales. Quien a buena inversión se arrima...
Desde la boina hasta las nike peladas, sin calcetines, la imagen del abuelo se me antoja una editorial con titulares a cinco columnas; pero las palabras parecen ahora innecesarias. Será que no soy más que un fotógrafo... y que nunca -pero nunca jamás- llegaré a nada más. Y nada menos...
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